Baby´s on fire

Sin un gramo de locura

La nota seguía rondándola en su cabeza, como algo que no se termina, eso te persiguiera toda la vida, o por lo menos será un mal que dure muchos años. Ella no iba por la agencia, el no llamo a la agencia, pasaban los días, entre discusiones con Carlos, excitación con Julio, y negaciones a Miguel.
Carlos era su novio conflictivo particularmente estupido, se creía Atila, pero no era más que alguien acomplejado, ansioso de poder, el no podía permitir que una mujer le hiciera sombra, ¿como una hembra va a ser superior a un macho?, Penélope no era particularmente feminista, pero tampoco entendía esa diferencia que durante décadas o digamos años, se ha quedado establecida como hombre y mujer, ¿cuanta culpa tendrían las religiones de aquello? .
Julio, era un juego excitante, casi adictivo, acostarse cachonda con sus fotos y sus palabras, enviarle fotos guarras, con textos muy calientes, era una esfera de lujuria y excesos. En aquella época, tan ajetreada quizás le hacia falta algo así, divertido, sin ningún tipo de compromiso. Su sonrisa era perfecta, muy grata, pq hacia tiempo que una sonrisa no iluminaba su colchón. Su manera de tratarla, era atento, sensual, caliente, muy hombre, justo lo que ella necesitaba para dar un poco de motor a su monótona y aburrida vida, llena de palabras vacías, de días rotos, de noches en vela, de discusiones eternas, de reproches que no acaban, de llamadas perdidas sin contestar.

Entre todo este ir y venir de masculinidad en su vida, se encontraba Miguel, era un jefazo de una gran empresa, vamos era la empresa, así que, con todo su dinero, con su enorme casa, con su físico y su edad, lo tenía todo para tener cualquier mujer, el conoció a Penélope, cuando aun era ingenua, sumergida en un aislamiento social extremo, se ayudaron mutuamente, se han acostado varias veces, tampoco demasiadas, no es el tipo de hombre salvaje, que puede domar a un hembra como es ella. Tenía una enorme adición a la cocaína y dinero para comprarla. Pero esa noche, aún sintiéndose sola, invadida de pasado, con un incierto presente, con el dolor que deja una relación que se va, algo que termina, que es inútil salvar del naufragio, negó una cita a Miguel, decidió irse pronto a la cama, y superar su situación actual sin un gramo de locura.

Por la noche, la dio un enorme mareo, todo giraba en su entorno, iba agarrándose a las paredes para llegar a su cama, pensó:

Menos mal que no me he ido de fiesta ¡

Se tumbo a relajarse. Empezó a sentir en su entrepierna ese calor particular que la recorre de arriba abajo, sus dedos acariciaron su cuerpo, su piel, sus pezones, su clítoris, comenzó un ritmo acompasado, introdujo varios dedos en su vagina, extrañaba el pene erecto de Julio. Deseo tenerle metiéndola bien hondo. Dibujo su ausencia. Aún así llego a ese orgasmo que tanto le había costado conseguir, como era posible que mientras estaba haciendo un acto tan intimo consigo misma también tuviera que oír los reproches, el es que no haces lo que yo digo, pq yo te mantengo, pq yo soy mas listo que tu, de Carlos…

Mira Carlos, ahora no es el momento de escuchar tu filosofía barata, ni de reproches, son las dos de la mañana, llevo desde las 4 de anoche despierta, viajando, y ahora mismo solo quiero una cosa, correrme y dormir. Pensé que estabas cansado, ale mañana dialogamos o mejor dicho parlamentemos todo lo que tu quieras, pero a estas horas no.

Porque te dije que ….

No dejo terminar la palabra

Necesito un rabo penetrándome entre mi entre pierna, no lo tengo, por favor, ¿quieres dejarme terminar?

Y apago el móvil…



Su sabor¡

Penélope, estaba en un espiral circular oscura y confusa, quería volar, irse, desaparecer, huir, correr, respirar, sentir, amar, notar el sexo en el estado superior, una vez que se prueba ese estadio, el resto es satisfactorio, sexual, animal, follar por follar... pasar el rato, matar el tiempo...

Se aburría terriblemente, de tanto dudar, con esa maldita nota, tenía que actuar a la mayor brevedad posible, sin embargo no había probado el sabor de Jorge, saboreo su boca, pero nada más, y en sus labios ella se lamió a si misma. No podía olvidar las caricias, se excitaba en soledad, abrazando la ausencia, de ese hombre casi desconocido.

Decidió ponerse a navegar por Internet y buscar algo de morbo, sexo duro, fuerte, libidinoso, encontró un anuncio, particularmente erótico, atractivo sin duda, para una mujer que quiere reencontrarse consigo misma, acostarse con dos amigos.

Contesto al anuncio, medio en broma, sin tener claro si quiera, que fuera más lejos que un par de email.

Era la hora del mediodía conecto su mensajeria instantánea, andaba allí ese chico tan dispuesto, el del anuncio, pero no estaba su amigo.

Lastima, pero así era, solo uno, de 38, morboso, excitante, vicioso... comenzaron una charla muy subida de tono, en una hora , ella estaba vendada de ojos, esperando a un desconocido, del que no sabía nada, pero excitada, con ganas de ser una mujer, muy hembra. Quería redescubrir el sexo, ese que hacía pocos meses veía como sucio.

Sintió las manos robustas de Julio, que así se llamaba, atando aquel pañuelo Burdeos. Los labios se pegaron fogosamente, las lenguas jugaban en sus bocas, el aliento caliente recorría la espalda de Penélope, mientras el desnudaba poco a poco cada parte de su cuerpo, privada de un sentido, era capaz de percibir cada caricia, cada juego de la lengua, todo era mucho más resaltado, estimulante.

El jugaba lentamente con los pinceles sobre los pezones de ella, poniéndolos duros, erectos, pidiendo a gritos la lengua, la boca, que los devoraran.

Ese hombre tan misterioso al que ni si quiera había visto la cara, la estaba dando unas cotas de placer, realmente deliciosas, cada vez más húmeda, su clítoris iba endureciendo más y más, el paso el pincel lentamente por su vulva, por los labios, los excitaba, estuvo a punto de correrse, solo de sentir aquella sensación, sin embargo el la corto, llevándosela a la cama, se estiraron allí, la abrió de piernas y comenzó a lamerla poco a poco, suavemente, ella se derretía en aquellos labios, toco la polla dura de ese hombre, su robustez, la excito tanto que solo deseaba que llegara el momento que se la metiera en la boca.

Noto el dedo jugando con el orificio de su ano, preparándolo poco a poco, estimulándolo, luego penetro su vagina con mas dedos, su lengua no deja de lamer, ella estallo… bañándole la boca de su sabor y su placer.

La giro por completo, la coloco a cuatro patas, empezaron así un acto sexual de lo mas salvaje.

Ella se sintió mujer sometida a aquel hombre, comenzó un lenguaje obsceno y vulgar.

Follame cabron ¡¡¡

Así puta? A que eres mi putita?

Siiiiii , jodeme, más… quiero sentirte muy dentro…

Te voy a bañar, zorra.

Uffff, quiero sentir todo…

Hasta que después de un rato de sexo salvaje, los dos terminaron exhaustos. Y ella vio su cara.


Despertar

Llegó a casa, cansada de esperar, coloco el cristal sobre la mesa, y comenzo a alinear toda la droga, cogio un billete, lo enrollo, y esnifo un gran tiro antes de tumbarse a pensar en Jorge. No recordaba su cara, sin embargo todo lo demás se le habia marcado a fuego en la piel.
El movil vibraba en el bolso sin cesar, Penelope, se levanto de la cama, era su novio, no sabia que buscaba ahora de ella, estaba tan cansada de aguantar a alguien semejante, la desiquilibraba. Le envio un mensaje de texto a su movil que ponia lo siguiente:

Estoy en una cena, te aviso cuando salga, ¿sabes cuanto tiempo llevas sin hacerme el amor? Tenemos que hablar

Y comenzo a desear con mucha fuerza, que Jorge llamara a la agencia, que pudiera verlo de nuevo, tocarle, amarle, hablarle, se habia quedado impregnada de el hasta en el ultimo milimetro de piel. De esa piel que el halago comparando su suavidad con seda.

Se quedo dormida ya al amanecer, las sabanas estaban echas un lio, envueltas en sus piernas, la dolia la nariz, todo olia raro, la amrgura de la cocaina aun bajaba por su garganta.

Lentamente guio sus pasos a la nevera, saco una botella de zumo natural que reposaba alli, y bebio a morro todo lo que pudo, mientras esas caricias, esos besos, esas frases taladraban su cerebro una y otra vez.

El telefono estaba lleno de llamadas perdidas, sin atender, mensajes sin contestar.
Aullidos al otro lado del telefono:

Llevo llamandote toda la noche no te localizo y no se donde estas, dime algo ya. O si no tienes de plazo hasta las tres de la tarde, pq alguien ocupara tu lugar. Carlos.

Marco el número de Carlos, la voz llego a ella...

Digame?

Si te digo, VETE A LA MIERDA.

Pero Penelope, ¿que te ocurre ahora?

Que no te aguanto, que odio tus ausencias, tus malas palabras, que no me gusta como me lo haces, que odio no poder sentirme bien a tu lado. Ya sabes nunca se está a la altura de un Dios.

Colgó el telefono, y se quedo colgada de la lampara, pensando que hacer con Jorge.
Podía ir a su casa, dejarle una nota al portero o meterla directamente en el buzon, pero eligio esperar la llamada de el a la agencia.

Penelope

Ella, se miro en el espejo del ascensor, cuando ese cliente especial, Jorge, habia cerrado la puerta de aquel lujoso ascensor, se vio reflejada en aquellos cristales, se sintio extraña, despúes de aquel encuentro ...
Se repetia todo el camino:
¿No he podido encontrar este hombre en otro lugar?
¿En un cine, un restaurante, un teatro, un festival?
No yo tengo que conocer a los hombres interesantes en momentos inoportunos.

Era una noche de verano, pero aún así la brisa recorría su cuerpo, dandole una sensación de frió, se había dejado la chaqueta en el apartamanto, donde Rosalia esperaba el sobre con el dinero.
Llamo para anunciar su llegada.
Aquella mujer, recogio el sobre con prisa, ni si quiera la dejo terminar su cigarro, la acompaño en taxi hasta el sitio donde ella habia quedado con unos amigos, todo para que no regresara a ver a Jorge, y esllos perdieran asi una dinero extra, que sacaban de las chicas, realmente era todo una explotación, pero Penelope, tenía cosas que pagar, buscar su futuro , su sitio, eso no se hacía solo.
Rosalia comenzo la conversación, en aquel oscuro taxi:

Penelope ¿a que te lo ha querido hacer sin condon?

Si¡ dijo ella sin ni si quiera mostrar una sonrisa.

Ya , ¿y no te ha dado su tarjeta? , se la da a todas.

No, no se ha molestado ni si quiera en pedir mi telefono.

La cara de Rosalia cambio derepente.

¿Como? Y se quedo realmente extrañada.

Eso me ha dicho que ya le habeis advertido, pero que el no entiende pq , pq tanto el como yo somos libres, de decidir si queremos o no hablar, pero aun asi, ni el me lo ha pedido ni yo se lo he dado.

( y que lastima se dijo para dentro Penelope)

Es cliente desde hace mucho tiempo, y siempre intenta conquistar a todas...
Les dan sus moviles y trajetas¡ Por eso te lo hemos puesto el primero¡¡

Rosi, no se que decirte, pero lo que te confirmo, es que Jorge, lo unico que buscaba era hacer el amor. Ya hemos llegado a mi destino.

Yo sigo , dijo Rosalia al taxista.



Bajo del taxis llego a la terraza donde la esparaba su camello, pago , se fue camino a su casa, mientras seguia pensando lo que ese hombre desconocido le habia hecho vibrar.